No había pasado ni media hora desde la reunión cuando Vilches entró en el despacho de Manuela derrepente.
-¿En serio piensas quedarte? -dijo Vilches, sin tan siquiera llamar a la puerta.
-Como echaba de menos que entraras en mi despacho como un loco -dijo Manuela sonriendo- Hola eh.
-¿Ya sabías esto cuando te acostaste conmigo no?
-Ay Vilches, claro que no. Te vuelvo a repetir que mi mundo no gira en torno a tí -contestó Manuela.
-Ya... Pues menuda casualidad ¿no? -dijo Vilches algo molesto.
-Pues mira sí... pero no sé que problema tienes, ¿te molesta que vuelva a ser la directora? -dijo Manuela desafiandole, levantando una ceja.
-¿A mi? Para nada. Pero que vuelvas a convertir el hospital en una fuente de ingresos sin pensar en las personas sí me molesta.
-Ay Vilches, ya empezamos. Mira, hacemos un trato, cuando empiece a hacer algo que no te guste, vienes, me lo dices y ya veo yo si te hago caso o no ¿vale? -contestó Manuela sonriendo. Disfrutaba con esas situaciones.
-Dios, no te soporto Manuela -gruño Vilches dándose la vuelta.
-Vilches -dijo Manuela cuando este estaba apunto de salir, haciendo que se girará.
-Que -contestó secamente él.
-Cualquiera diría que acabas de echar un polvo hace 4 días -dijo Manuela sonriendo, se divertía.
Vilches puso los ojos en blanco, enfadado y salió. Manuela sonrió, la encantaba ver a Vilches así.
Vilches salía enfadado, no le gustaba que le tomaran el pelo así, aun que para que se iba a engañar, le encantaba que Manuela volviera a estar en el hospital. Iba inmerso en sus pensamientos cuando chocó con Cruz.
-Eh, losiento Cruz, no te había visto -dijo él mirandola.
-No pasa nada -suspiró ella sin ganas de hablar.
-¿Te pasa algo? -preguntó Vilches.
Cruz se rió irónica.
-¿Va en serio esta pregunta Rodolfo?
-Bueno vale... menudos humos, encima que te pregunto -contestó Vilches.
-Es que creo que la respuesta es obvia -dijo Cruz sin mirarle a penas- bueno, ¿me dejas pasar? tengo que trabajar.
-Claro... -dijo Vilches apartandose a un lado- Por cierto Cruz, que ya no estemos juntos no significa que tengamos que llevarnos mal y evitarnos por los pasillos. Creo que ya somos mayorcitos para eso.
Cruz miró a Vilches y se fué sin decir nada. Tenía razón, pero ahora mismo lo que menos le salía era estar amable con él.
Pasaron los días y poco a poco el hospital iba acostumbrandose al ser el que era con Manuela. Volvió a abrir la planta privada, pero casi ningun médico estaba dispuesto a trabajar en la planta privada, por lo que tuvo que contratar a personal nuevo. Sólo le quedaba una plaza por cubrir, y a pesar de las múltiples entrevistas que había echo no daba con uno que le acabara de convencer, hasta que después de una semana de búsqueda dió con el adecuado.
Un excelente médico con un curriculum impresionante, y para que negarlo, guapísimo. Esto último fue lo que convenció a Manuela del todo. Era alto, moreno y de ojos azules y tenía una barba descuidada que le daba el toque perfecto.
-Bueno, pues oficialmente ya eres médico del Central -dijo Manuela.- ¿Carlos eras no?
-Sí -asintió él sonriendo.
-Genial, pues si quieres... ¿te enseño el resto del hospital? -dijo Manuela sonriendo provocativa.
-Será todo un placer -contestó él siguiendole el juego.
Salieron entonces juntos del despacho y Manuela le enseño el hospital y la planta privada en la que él trabajaría. Manuela no perdía el tiempo, y no paraba de sonreir sensualmente y de provocarle, le gustaba. Le presentó a Gimeno y a Valeria que pasaban por allí.
-Bueno... pues bienvenido al Central -dijo Manuela, cuando entonces vio que Vilches les miraba con cara de perro, lo que la incitó a tontear aún más. Entonces Vilches se acercó.
-Manuela, ¿no me presentas a tu nuevo amigo?
-Por supuesto. Carlos, Vilches, Vilches, Carlos. Es el nuevo médico de la planta privada -dijo Manuela.
-Vaya, otro que se rige por el dinero... me da entonces que no nos llevaremos muy bien -le dijo Vilches con cara de pocos amigos.
Estaba celoso, y eso a Manuela le encantaba.
-No le hagas ni caso, ni falta que hace -dijo Manuela mirando y sonriendo a Carlos.- Bueno, ¿vamos?
Carlos asintió y siguió a Manuela, la cual le indicó donde tenía que ir y se fue a su despacho.
Vilches la siguió, y entro al despacho con ella.
-Muy bueno el nuevo médico que has contratado ¿no? -dijo Vilches mirandola, de pie en frente de ella.
-Que pasa, ¿no te gusta? -contestó ella acercandose más.
-¿Que más da mi opinion? Mientras te guste a ti... y por lo que he visto ya veo que te gusta y mucho -dijo Vilches dejando ver que estaba celoso.
-Uy... ¿el doctor Vilches está celoso? -contestó ella sonriendo, y acercandose más.
-¿Yo? ¿De ese? No me hagas reir Manuela -sin apartarse.- Lo que pasa es que dudo que hayas ni mirado su curriculum.
-No, la verdad que no, le he cogido por la foto que me ha gustado, igual que a ti, pero no te pongas celoso, que aún no me he acostado con él -susurró Manuela provocativa.
-Por mi como si os casais, me da absolutamente igual.
-Esta bien, pues ya te mandaré las invitaciones de la boda -dijo Manuela y se dio la vuelta, yendo al escritorio.
Vilches la miró y después abandonó el despacho.
La verdad que a Manuela no le costó mucho engatusar a Carlos, ya que aquella misma noche ya había salido a tomar una copa con él y había pasado la noche en su casa. Pero a quien quería engañar, le estaba utilizando para dar celos a Vilches, del cual ella seguía locamente enamorada.
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