viernes, 1 de noviembre de 2013

23x02 Sintiendose.

Manuela y Vilches se pasaron la mañana hablando entre cafés, fingiendo que todo les iba genial y que se habían olvidado completamente el uno del otro. Ninguno hablo de su vida sentimental... preferían no tocar ese tema, aunque por otro lado era de lo único que les apetecía hablar. Era como si hubieran perdido esa confianza que tenían el uno en el otro, eso que tanto les costó forjar, ahora se limitaban a hablar de temas sin importancia, como compañeros que hacía tiempo que no se veían.
-Bueno, ¿y vas a venir a la fiesta que organizan esta noche? -Preguntó Manuela.
-¿Que fiesta? No creo... ya bastante coñazo es aguantar a esta gente por el día como para aguantarla también por la noche -Dijo Vilches refunfuñando, como siempre.
Manuela sonrió.
-Ya veo que sigues igual que siempre... nadie ha conseguido ablandarte eh -Dijo Manuela bromeando.- Bueno, yo estaré por aquí, si quieres pasarte; aunque entiendo que prefieras quedarte encerrado en la habitación del hotel toda la noche -Volvió a bromear Manuela levantandose de la silla.
-Bueno, si me apetece vengo un rato
-Esta bien. Bueno, me tengo que ir ya. Te veo esta noche -Dijo Manuela sonriendo provocativa y se fué. No le dio tiempo a Vilches para que pudiera despedirse, lo cual haría que Vilches no tuviera mas remedio que ir esta noche.


Cruz no había echo nada bien durante toda la mañana en el Central, andaba un poco preocupada. Vilches no le había llamado desde que llegó a Barcelona, y tampoco quería parecer pesada llamándole ella. 
-Cruz, ¿tienes ya el alta del paciente de la 202? -Le dijo Maca mientras ella se encontraba inmersa en sus pensamientos.
-Eh... no, no, se me ha olvidado. Ahora mismo lo hago.
-Deberías de haberlo echo hace unas horas ya Cruz... el hospital está a tope y necesitamos habitaciones libres, ¿donde tienes la cabeza hoy?
Cruz suspiró.
-Losiento Maca, es que Vilches no me ha llamado desde que llegó a Barcelona, y ultimamente le notó muy distante y tengo la cabeza en otro lado... -Dijo Cruz agachando la cabeza.
-Bueno, ya sabes como es Vilches, tampoco le des mucha importencia... en un par de días se le habrá pasado -Contestó Maca intentando animandola.
-Lo malo es que ya lleva un par de días así Maca... Bueno, da igual, no quiero aburrirte a tí con ese tema, ahora mismo le hago el alta al paciente.
-Tranquila -Dijo Maca sonriendo dulcemente- No pasa nada, pero llamalé, que así sales de dudas y haces algo productivo en lo que te queda de turno. -Esto último lo dijo en tono de broma, acarició el hombro de Cruz y se fué.
Cruz decidió hacer caso a Maca y llamó a Vilches.
-¿Si? 
-Hola Rodolfo... soy yo, ¿que tal el viaje?. Que ayer al final no me llamaste... -Contestó Cruz intentando sonar lo mas amable posible.
-Ah Cruz, hola. Ya, losiento.. llegué cansado y se me pasó y esta mañana he tenido que estar aguantando charlas y charlas. -Contestó Vilches con un poco de desgana.
-Ya...
Cruz intentaba mantener la conversación, pero no tenía ni ganas. Vilches seguía igual, ni siquiera la preguntó que tal estaba ella.
-Bueno, te dejo que quiero echarme un rato... Mañana te llamo -Dijo Vilches. Se notaba que no tenía ninguna gana de seguir la conversación, ahora mismo su mente estaba en otra persona.
-Esta bien, descansa.
Cruz colgó el telefono e inmediatamente después notó como las lagrimas le caían por la mejilla. No soportaba más esa situación.


Manuela estaba echa un lío, haber vuelto a ver a Vilches había provocado que mucho de los sentimientos que creía olvidados volvieran a surgir. Pero, ¿porque no era capaz de comportarse con él como siempre? De preguntarle por su vida, por Cruz, sobre si está bien... Le conocía, y aunque el le había dicho que todo estaba genial, sabía que no. Pero no podía... solo la salía comportarse así, con su orgullo natural y de cachondeo, como al principio. Quizás porque tenía miedo de preguntarle a Vilches si la había olvidado, y que él contestase que sí. 
Manuela decidió dejar de darle vueltas a la cabeza y se empezó a preparar para la noche; hoy más que nunca necesitaba una copa, o dos.

Llegó la noche y Vilches se dirigía hacia la fiesta. No pensaba estar mucho rato, solo tomarse algo y ya está, que equivocado estaba.
Cuando llegó lo primero que hizo fué buscar a Manuela, y no le costó. Estaba impresionantemente guapa, con un vestido negro que le sentaba fenomenal, el pelo suelto, los ojos negros y los labios rojos. Hablaba con un hombre entre risas y una copa en la mano. Había más mujeres en la sala, pero a Vilches le parecía que Manuela destacaba entre todas ellas, en ese momento Manuela divisó a Vilches también.
-Espera un momento, voy a saludar a alguien -Dijo Manuela a su acompañante, se terminó la copa y fué hacia Vilches.- Vaya, al final has venido eh -Dijo sonriendo. Después le saludó con dos besos.
-Si bueno, esta mañana no me has dado tiempo a despedirme... pero me voy a quedar muy poco rato.
-Eso ya lo veremos, ¿quieres una copa?
Vilches asintió. Los dos se acercaron a la barra y pidieron dos. Hablando y riendose se les paso el tiempo, y cuando ambos iban ya con unas copas de más, se sentían con la valentía suficiente como para tocar ciertos temas.
-Hoy estas guapísima -la dijo Vilches derrepente, consiguiendo que Manuela dejará de reirse y sonriera timidamente.
-Gracias, pero no eres el primero que me lo dice esta noche eh -contestó Manuela rompiendo el hielo y volviéndose a reír.
-Ya -contestó Vilches- Pero seguro que soy el mejor.
Esto último se lo dijo al oido, susurrando. Manuela soltó una carcajada y después le miró. Se quedaron unos instantes así, pegados, callados y mirándose a los ojos, después Manuela bajo la mirada y se apartó.
-No sé si esto que estamos haciendo está bien... me ha costado mucho no pensar en tí Vilches... y aun no lo he conseguido del todo, y si ahora pasase algo yo...
Vilches cogió de la cara a Manuela e hizo que le mirara.
-Pues yo ni siquiera lo he intentado... desde que te fuisteno he parado de pensar en tí Manuela.
A penas había terminado la frase cuando se encontraban los dos fundiéndose en un beso. No podían más. Los dos seguían queriendose con locura, y desde que se habían visto esa mañana llevaban queriendose besar todo el día. Una cosa llevó a la otra y entre besos y caricias acabaron los dos en una habitación del hotel donde se celebraba la fiesta. Allí siguieron con los besos. Los dos habían bebido, y las ganas que tenían de sentirse el uno al otro eran evidentes, por lo que comenzaron a desnudarse el uno al otro y finalmente pasó. Ninguno de los dos pensó en lo que esto supondría para ellos.

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