Pasaron las semanas y la relación entre Manuela y Vilches no parecía mejorar. Lo único que hacían era discutir por problemas del hospital y lanzarse indirectas con temas personales. Manuela cada día llegaba al Central en un coche distinto, con un hombre distinto, cosa que Vilches veía y no le gustaba nada.
Manuela pensaba que iba a ser menos duro... pero a pesar de que Vilches ya no estaba Cruz, no podía verle todos los días de esa manera, sin ser algo más que amigos.
Vilches y Cruz sin embargo, cada vez se llevaban mejor, pero como amigos. Ninguno de los dos quería nada más que una amistad... se habían dado cuenta de que se querían un montón, pero de que se había acabado "eso" que les hacía estar juntos.
Eran las 12 del Lunes, y ya todos estaban trabajando, Manuela estaba ordenando unos papeles cuando entro Carlos en su despacho, cerrando la puerta detrás de él.
-Hola guapa -dijo sonriendo.
Manuela sonrió, dejo lo que estaba haciendo y se levantó.
-Hola -dijo ella acercandose.- ¿A que se debe tu visita?
-¿Que pasa? ¿No puedo venir a visitar a mi jefa? -contestó Carlos, agarrando a Manuela de la cintura y acercandola a él.
-Si todas las visitas fueran así de agradables... -dijo Manuela, besandole al terminar la frase.
Carlos no le contestó, directamente empezó a subir el vestido de Manuela, mientras la besaba y la subía encima de la mesa. Manuela no lo pensó y le siguió el juego, desabrochandole la cremallera del pantalón. Los dos se besaban con ganas, Carlos ya tenía el pantalon desabrochada y Manuela las medias y la ropa interior bajada, estaban a punto de dejarse llevar por el calentón, cuando entró por la puerta la última persona que debería haber entrado: Vilches.
-MANUELA, ¿QUE ES ESTO DE.. -no había terminado la frase cuando vió a Manuela encima de la mesa, rodeando con sus piernas la cintura de Carlos y con las medias y las bragas en el suelo, no se podía creer lo que estaba viendo.
-Mierda, ¡joder! -dijo Manuela, separandose de Carlos inmediatamente, subiendose como pudo la ropa y bajandose el vestido. No sabía donde meterse.
-PERDÓN PERDÓN -dijo Vilches perplejo y salió del despacho cerrando la puerta con un portazo. Seguía sin creerselo, y estaba enfadadísimo. Una cosa era saber que Manuela se acostaba con otros, y otra muy distinta verlo.
-¡JODER! -gritó Manuela llevandose las manos a la cara.
-Bueno.. ¿tampoco hay que ponerse así no? Ya se ha ido.. asique podemos seguir con lo nuestro -dijo Carlos, volviendose a acercar a Manuela, la cual le lanzó una mirada matadora, estaba enfadada consigo misma, y ese comentario la sentó fatal.
-¡VETE DE MI DESPACHO YA-le grito ella.
-Vale, vale... joder, como nos ponemos -respondió Carlos saliendo del despacho.
No sabía por qué, pero tenía ganas de llorar, podría haber entrado cualquier persona al despacho y tenía que haber sido él, haber como iba a explicarselo ahora... no iba a ser capaz ni de mirarle a la cara.
Valeria estaba en cafetería tomando un café, con mala cara, cuando llegó Cruz y se sentó con ella.
-Valeria, necesito que me mires a este paciente -dijo Cruz entregandola un informa.
-Vale.. luego lo miro -contestó la otra con desgana.
-Uy... ¿y esa cara ¿Que te pasa?
-Pfff... si yo te contara... estoy mal con Emilio -dijo Valeria mirando a Cruz.
-Te entiendo... -contestó Cruz bajando la cabeza.-Hacemos una cosa, voy a por un café, ¿y nos contamos nuestras penas vale?
Valeria sonrió.
-Me parece un plan estupendo.
Y allí se pasaron un rato, desahogandose para sentirse un poquito mejor.
Vilches cada vez estaba más enfadado, pero decidió dejar de pensar en eso, ya que le tocaba hacer una operación. Se dirigía al quirofano, ya con el paciente, cuando al llegar allí se encontró con que estaba ocupado. Justo salía Esther, a la que cojió por banda.
-Esther, me tocaba a mi este quirofano, ¿que cojones hace ocupado?
-Eh... que yo no tengo la culpa. Ha surgido una urgencia y lo hemos tenido que usar -dijo Esther.
-¿Una urgencia? ¿Que urgencia? ¿Y quien está dentro?
-Una apendicitis de un paciente de privados. Y está el médico nuevo este... Carlos creo que se llama.
-No me lo puedo creer -gruño Vilches enfadado.- Por favor Esther, lleva al paciente al hospital y explicale que se pospone la operación para dentro de unas horas. Voy a hablar con Manuela.
Vilches llegó al despacho de Manuela enfadadisimo, pero esta vez llamó antes a la puerta, aunque sabía que estaba sola.
-Adelante -contestó ella desde dentro, pero cuando le vio entrar sabía que se avecinaba una buena.
-¿Que coño hace Carlos o como se llame con un paciente privado en el quirofano en el cual me tocaba a MI? -le gritó Vilches, muy enfadado.
La verdad, Manuela se esperaba que le hablara de otro tema.
-Pues que ha surgido una urgencia y era el único que estaba disponible -contestó ella levantandose y acercandose.
-¿Una urgencia? Una apendicitis se puede posponer unas horas perfectamente, y lo sabes -contestó Vilches enfadadísimo, además, cuando la miraba sólo podía ver en su cabeza la imagen de ella encima de la mesa con el otro.
-Bueno, el médico ha considerado que no podía esperar y ya está -contestó Manuela tajante.
-Ah bueno, perdoname, había olvidado que aquí todo funcionaba así, ¿que pasa? ¿que si no me acuesto contigo no tengo el quirofano cuando quiero o que? Ni que fueras una puta.
Esto dolió muchísimo a Manuela, la cual no tardo ni 5 segundos en darle una bofetada a Vilches.
-¡No te atrevas a juzgarme Vilches, por que no tienes ni puta idea! -y entonces, notó como ya no podía más y se le llenaban los ojos de lagrimas, y no pudo evitar echarse a llorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario