jueves, 7 de noviembre de 2013

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Pasaron las semanas y la relación entre Manuela y Vilches no parecía mejorar. Lo único que hacían era discutir por problemas del hospital y lanzarse indirectas con temas personales. Manuela cada día llegaba al Central en un coche distinto, con un hombre distinto, cosa que Vilches veía y no le gustaba nada. 
Manuela pensaba que iba a ser menos duro... pero a pesar de que Vilches ya no estaba Cruz, no podía verle todos los días de esa manera, sin ser algo más que amigos.
Vilches y Cruz sin embargo, cada vez se llevaban mejor, pero como amigos. Ninguno de los dos quería nada más que una amistad... se habían dado cuenta de que se querían un montón, pero de que se había acabado "eso" que les hacía estar juntos.
Eran las 12 del Lunes, y ya todos estaban trabajando, Manuela estaba ordenando unos papeles cuando entro Carlos en su despacho, cerrando la puerta detrás de él.
-Hola guapa -dijo sonriendo.
Manuela sonrió, dejo lo que estaba haciendo y se levantó.
-Hola -dijo ella acercandose.- ¿A que se debe tu visita?
-¿Que pasa? ¿No puedo venir a visitar a mi jefa? -contestó Carlos, agarrando a Manuela de la cintura y acercandola a él.
-Si todas las visitas fueran así de agradables... -dijo Manuela, besandole al terminar la frase.
Carlos no le contestó, directamente empezó a subir el vestido de Manuela, mientras la besaba y la subía encima de la mesa. Manuela no lo pensó y le siguió el juego, desabrochandole la cremallera del pantalón. Los dos se besaban con ganas, Carlos ya tenía el pantalon desabrochada y Manuela las medias y la ropa interior bajada, estaban a punto de dejarse llevar por el calentón, cuando entró por la puerta la última persona que debería haber entrado: Vilches.
-MANUELA, ¿QUE ES ESTO DE.. -no había terminado la frase cuando vió a Manuela encima de la mesa, rodeando con sus piernas la cintura de Carlos y con las medias y las bragas en el suelo, no se podía creer lo que estaba viendo.
-Mierda, ¡joder! -dijo Manuela, separandose de Carlos inmediatamente, subiendose como pudo la ropa y bajandose el vestido. No sabía donde meterse.
-PERDÓN PERDÓN -dijo Vilches perplejo y salió del despacho cerrando la puerta con un portazo. Seguía sin creerselo, y estaba enfadadísimo. Una cosa era saber que Manuela se acostaba con otros, y otra muy distinta verlo.
-¡JODER! -gritó Manuela llevandose las manos a la cara. 
-Bueno.. ¿tampoco hay que ponerse así no? Ya se ha ido.. asique podemos seguir con lo nuestro -dijo Carlos, volviendose a acercar a Manuela, la cual le lanzó una mirada matadora, estaba enfadada consigo misma, y ese comentario la sentó fatal.
-¡VETE DE MI DESPACHO YA-le grito ella.
-Vale, vale... joder, como nos ponemos -respondió Carlos saliendo del despacho.
No sabía por qué, pero tenía ganas de llorar, podría haber entrado cualquier persona al despacho y tenía que haber sido él, haber como iba a explicarselo ahora... no iba a ser capaz ni de mirarle a la cara.

Valeria estaba en cafetería tomando un café, con mala cara, cuando llegó Cruz y se sentó con ella.
-Valeria, necesito que me mires a este paciente -dijo Cruz entregandola un informa.
-Vale.. luego lo miro -contestó la otra con desgana.
-Uy... ¿y esa cara ¿Que te pasa?
-Pfff... si yo te contara... estoy mal con Emilio -dijo Valeria mirando a Cruz.
-Te entiendo... -contestó Cruz bajando la cabeza.-Hacemos una cosa, voy a por un café, ¿y nos contamos nuestras penas vale? 
Valeria sonrió.
-Me parece un plan estupendo.
Y allí se pasaron un rato, desahogandose para sentirse un poquito mejor.

Vilches cada vez estaba más enfadado, pero decidió dejar de pensar en eso, ya que le tocaba hacer una operación. Se dirigía al quirofano, ya con el paciente, cuando al llegar allí se encontró con que estaba ocupado. Justo salía Esther, a la que cojió por banda.
-Esther, me tocaba a mi este quirofano, ¿que cojones hace ocupado?
-Eh... que yo no tengo la culpa. Ha surgido una urgencia y lo hemos tenido que usar -dijo Esther.
-¿Una urgencia? ¿Que urgencia? ¿Y quien está dentro?
-Una apendicitis de un paciente de privados. Y está el médico nuevo este... Carlos creo que se llama.
-No me lo puedo creer -gruño Vilches enfadado.- Por favor Esther, lleva al paciente al hospital y explicale que se pospone la operación para dentro de unas horas. Voy a hablar con Manuela.
Vilches llegó al despacho de Manuela enfadadisimo, pero esta vez llamó antes a la puerta, aunque sabía que estaba sola.
-Adelante -contestó ella desde dentro, pero cuando le vio entrar sabía que se avecinaba una buena.
-¿Que coño hace Carlos o como se llame con un paciente privado en el quirofano en el cual me tocaba a MI? -le gritó Vilches, muy enfadado.
La verdad, Manuela se esperaba que le hablara de otro tema. 
-Pues que ha surgido una urgencia y era el único que estaba disponible -contestó ella levantandose y acercandose.
-¿Una urgencia? Una apendicitis se puede posponer unas horas perfectamente, y lo sabes -contestó Vilches enfadadísimo, además, cuando la miraba sólo podía ver en su cabeza la imagen de ella encima de la mesa con el otro.
-Bueno, el médico ha considerado que no  podía esperar y ya está -contestó Manuela tajante.
-Ah bueno, perdoname, había olvidado que aquí todo funcionaba así, ¿que pasa? ¿que si no me acuesto contigo no tengo el quirofano cuando quiero o que? Ni que fueras una puta.
Esto dolió muchísimo a Manuela, la cual no tardo ni 5 segundos en darle una bofetada a Vilches.
-¡No te atrevas a juzgarme Vilches, por que no tienes ni puta idea! -y entonces, notó como ya no podía más y se le llenaban los ojos de lagrimas, y no pudo evitar echarse a llorar.

lunes, 4 de noviembre de 2013

23x04 "¿En serio piensas quedarte?"

No había pasado ni media hora desde la reunión cuando Vilches entró en el despacho de Manuela derrepente.
-¿En serio piensas quedarte? -dijo Vilches, sin tan siquiera llamar a la puerta.
-Como echaba de menos que entraras en mi despacho como un loco -dijo Manuela sonriendo- Hola eh.
-¿Ya sabías esto cuando te acostaste conmigo no?
-Ay Vilches, claro que no. Te vuelvo a repetir que mi mundo no gira en torno a tí -contestó Manuela.
-Ya... Pues menuda casualidad ¿no? -dijo Vilches algo molesto.
-Pues mira sí... pero no sé que problema tienes, ¿te molesta que vuelva a ser la directora? -dijo Manuela desafiandole, levantando una ceja.
-¿A mi? Para nada. Pero que vuelvas a convertir el hospital en una fuente de ingresos sin pensar en las personas sí me molesta.
-Ay Vilches, ya empezamos. Mira, hacemos un trato, cuando empiece a hacer algo que no te guste, vienes, me lo dices y ya veo yo si te hago caso o no ¿vale? -contestó Manuela sonriendo. Disfrutaba con esas situaciones.
-Dios, no te soporto Manuela -gruño Vilches dándose la vuelta.
-Vilches -dijo Manuela cuando este estaba apunto de salir, haciendo que se girará.
-Que -contestó secamente él.
-Cualquiera diría que acabas de echar un polvo hace 4 días -dijo Manuela sonriendo, se divertía.
Vilches puso los ojos en blanco, enfadado y salió. Manuela sonrió, la encantaba ver a Vilches así.
Vilches salía enfadado, no le gustaba que le tomaran el pelo así, aun que para que se iba a engañar, le encantaba que Manuela volviera a estar en el hospital. Iba inmerso en sus pensamientos cuando chocó con Cruz.
-Eh, losiento Cruz, no te había visto -dijo él mirandola.
-No pasa nada -suspiró ella sin ganas de hablar.
-¿Te pasa algo? -preguntó Vilches.
Cruz se rió irónica.
-¿Va en serio esta pregunta Rodolfo?
-Bueno vale... menudos humos, encima que te pregunto -contestó Vilches.
-Es que creo que la respuesta es obvia -dijo Cruz sin mirarle a penas- bueno, ¿me dejas pasar? tengo que trabajar.
-Claro... -dijo Vilches apartandose a un lado- Por cierto Cruz, que ya no estemos juntos no significa que tengamos que llevarnos mal y evitarnos por los pasillos. Creo que ya somos mayorcitos para eso.
Cruz miró a Vilches y se fué sin decir nada. Tenía razón, pero ahora mismo lo que menos le salía era estar amable con él.

Pasaron los días y poco a poco el hospital iba acostumbrandose al ser el que era con Manuela. Volvió a abrir la planta privada, pero casi ningun médico estaba dispuesto a trabajar en la planta privada, por lo que tuvo que contratar a personal nuevo. Sólo le quedaba una plaza por cubrir, y a pesar de las múltiples entrevistas que había echo no daba con uno que le acabara de convencer, hasta que después de una semana de búsqueda dió con el adecuado.
Un excelente médico con un curriculum impresionante, y para que negarlo, guapísimo. Esto último fue lo que convenció a Manuela del todo. Era alto, moreno y de ojos azules y tenía una barba descuidada que le daba el toque perfecto.
-Bueno, pues oficialmente ya eres médico del Central -dijo Manuela.- ¿Carlos eras no?
-Sí -asintió él sonriendo.
-Genial, pues si quieres... ¿te enseño el resto del hospital? -dijo Manuela sonriendo provocativa.
-Será todo un placer -contestó él siguiendole el juego.
Salieron entonces juntos del despacho y Manuela le enseño el hospital y la planta privada en la que él trabajaría. Manuela no perdía el tiempo, y no paraba de sonreir sensualmente y de provocarle, le gustaba. Le presentó a Gimeno y a Valeria que pasaban por allí.
-Bueno... pues bienvenido al Central -dijo Manuela, cuando entonces vio que Vilches les miraba con cara de perro, lo que la incitó a tontear aún más. Entonces Vilches se acercó.
-Manuela, ¿no me presentas a tu nuevo amigo? 
-Por supuesto. Carlos, Vilches, Vilches, Carlos. Es el nuevo médico de la planta privada -dijo Manuela.
-Vaya, otro que se rige por el dinero... me da entonces que no nos llevaremos muy bien -le dijo Vilches con cara de pocos amigos.
Estaba celoso, y eso a Manuela le encantaba.
-No le hagas ni caso, ni falta que hace -dijo Manuela mirando y sonriendo a Carlos.- Bueno, ¿vamos?
Carlos asintió y siguió a Manuela, la cual le indicó donde tenía que ir y se fue a su despacho.
Vilches la siguió, y entro al despacho con ella.
-Muy bueno el nuevo médico que has contratado ¿no? -dijo Vilches mirandola, de pie en frente de ella.
-Que pasa, ¿no te gusta? -contestó ella acercandose más.
-¿Que más da mi opinion? Mientras te guste a ti... y por lo que he visto ya veo que te gusta y mucho -dijo Vilches dejando ver que estaba celoso.
-Uy... ¿el doctor Vilches está celoso? -contestó ella sonriendo, y acercandose más.
-¿Yo? ¿De ese? No me hagas reir Manuela -sin apartarse.- Lo que pasa es que dudo que hayas ni mirado su curriculum.
-No, la verdad que no, le he cogido por la foto que me ha gustado, igual que a ti, pero no te pongas celoso, que aún no me he acostado con él -susurró Manuela provocativa.
-Por mi como si os casais, me da absolutamente igual.
-Esta bien, pues ya te mandaré las invitaciones de la boda -dijo Manuela y se dio la vuelta, yendo al escritorio.
Vilches la miró y después abandonó el despacho.

La verdad que a Manuela no le costó mucho engatusar a Carlos, ya que aquella misma noche ya había salido a tomar una copa con él y había pasado la noche en su casa. Pero a quien quería engañar, le estaba utilizando para dar celos a Vilches, del cual ella seguía locamente enamorada.

sábado, 2 de noviembre de 2013

23x03 "El destino"

A la mañana siguiente Manuela se despertó con un dolor de cabeza enorme y sin saber muy bien donde estaba. Cuando miró a los lados y vio a Vilches no se lo podía creer, ¡se habian acostado! Poco a poco empezaron a llegar a su cabeza como pasó todo. Se llevo las manos a la cabeza y suspiró. Estaba echa un lío, pero lo que menos le apetecía era que Vilches se despertará y tener que empezar a responder preguntas, por lo que con cuidado salió de la cama, recogió su ropa del suelo, se la puso y salió de la habitación. No le apetecía enfrentarse a él. En cuanto Manuela salió por la puerta Vilches se despertó, él también miró a los lados, con la diferencia de que no fué a Manuela a la que vió. A pesar de el dolor de cabeza que tenía, se levantó de la cama y al ver que la ropa de Manuela ya no estaba salió de la habitación poniendose lo primero que pilló, a ver si conseguía alcanzarla antes de que se fuera. Y lo hizo.
-Que pasa, ¿que no pensabas despedirte? -gritó Vilches cuando salió a la calle, algo enfadado.
Manuela suspiró y se dio la vuelta.
-Ah, ¿tenía que hacerlo? -contestó Manuela con esa prepotencia que le caracterizaba.
-Vaya, veo que no has cambiado nada Manuela -dijo Vilches con rabia.
-¿Sabes? Cambié una vez por un hombre, y la verdad que las cosas no me salieron del todo bien -dijo Manuela, a la cual enfadaba terriblemente esa actitud por parte de Vilches. -Pero tranquilo, está superado. Y perdón por no despedirme, pero los polvos de una noche son así, te acuestas con una persona y al día siguiente te vas antes de que se levante.
Los dos estaban enfadados, y cada cosa que decían dolía más al otro.
-Ah, osea que eso ha sido para ti, un polvo de una noche... Genial Manuela, genial.
Manuela soltó una carcajada irónica.
-No me hagas reir Vilches, los dos sabemos que ha sido eso, estábamos borrachos y nos acostamos YA ESTÁ. Esta tarde vuelves a Madrid y yo me quedo aquí, no pretendas que me comporté como si fuera amor.
-Pensaba que habías cambiado, de verdad, pero ya veo que no, que sigues siendo la misma mujer calculadora y fría a la que no le importa nada.
Esto último fue lo que más dolió a Manuela.
-No tienes derecho a juzgarme así Vilches. Ya me has dicho todo lo que piensas ¿no? Pues adiós.
No sabe de donde pero Manuela consiguió decir aquello como si no le afectase, como si realmente fuera la mujer fría y calculadora de la que Vilches hablaba. Sabía que acostarse con Vilches había sido un error, ¿pero que hacía? Él volvería a Madrid, y seguramente Cruz estaría allí esperándole, y ella se quedaría en Barcelona. Digamos que esto había sido como la "despedida" definitiva.

El día transcurrió con normalidad. En el Central no había mucho lío, asi que podían permitirse sentarse a tomar un café de vez en cuando. Cruz no trabaja, por lo que aprovechó el día para quedarse con María. Para su sorpresa, a eso de las 12 de la mañana, recibió una llamada.
-¿Si?
-Cruz, soy yo. Llegaré sobre las 8 de la tarde, pero no hace falta que vengas a buscarme, cojo un taxi.
-Hola eh -contestó Cruz- esta bien, y... ¿vienes a casa o...? -Cruz hizo esa pregunta sabiendo la respuesta.
-No... me quedo en mi piso, que me pilla más cerca y estoy reventado -dijo Vilches con desgana.
-Vale -contesto Cruz- enviame un mensaje para saber que has llegado bien.
-Que si... 
-Oye Rodolfo... ¿estas bien? Te noto distante.
Vilches se quedó unos minutos en silencio. Llevaba toda la mañana dándole vueltas a la cabeza: aunque las cosas estuvieran mal con Cruz, él la quería y pensaba que lo mínimo que se merecía era saber lo que había pasado, al fin y al cabo, hacía ya tiempo que su relación estaba fría.
-Veras Cruz es que... ha pasado algo.
Cruz tragó saliva, se lo imaginaba, pero necesitaba escucharlo de el.
-¿Algo? ¿Que ha pasado?
-Me he acostado con otra Cruz, siento decírtelo por teléfono... pero creo que merecías saberlo.
Entonces Cruz notó como se le llenaban los ojos de lágrimas y no podía articular palabra.
-Cruz... ¿estas ahí? -preguntó Vilches al ver que no contestaba. Le dolía decirle esto así, pero necesitaba ser sincero con ella.
-Esta bien Rodolfo, hablamos cuando llegues, adiós.
Y con esto Cruz colgó el telefono, se secó las lagrimas e intento disimular lo mejor que pudo con María, aunque por dentro, estaba echa polvo.

Lunes, 8 de la mañana. Empezaban a llegar los primeros médicos al central. Raquel y Javier juntos, como siempre al igual que Maca y Esther, las cuales se separaban en recepción con un bonito beso. Sin embargo, ese día había un cambio... Vilches ya no venía acompañado, si no solo. El domingo por la noche cuando llegó, decidió ir a verla para hablar las cosas y definitivamente ya no estaban juntos, por lo que les tocaría evitarse por el hospital durante toda la semana. Ni cruz había preguntado, ni él le había dicho que la chica con la que se había acostado había sido Manuela.
La mañana transcurría entre urgencias y pacientes, y Maca llevaba toda la mañana haciendo cuentas que no le cuadraban en su despacho. Había repasado los gastos y las cuentas una y otra vez y efectivamente no había un error, el hospital estaba perdiendo dinero y cada vez iba peor. Quitar la planta de privados no había sido una buena idea... pero ella no servía para dirigir un hospital así. Suspiró y después de pensárselo durante mucho tiempo decidió hacer una llamada, la cual cambiaría por completo la vida de algunos.


Era Miércoles, y en el despacho de Maca se encontraban reunidas dos mujeres.
-Gracias por venir Manuela... si te digo la verdad pensé que no ibas a querer saber nada de este hospital -dijo Maca.
-Ya, yo tampoco sé muy bien que hago aquí -contestó Manuela.
-Verás... el hospital está perdiendo mucho dinero desde que cerramos la planta privada, y sinceramente, creo que no soy la persona indicada para dirigir este hospital. -dijo Maca, dando a entender que quería que Manuela volviese a dirigir el Central.
-¿Que quieres decirme? -Manuela sabía perfectamente lo que quería decir, pero así era ella, necesitaba escuchar que la necesitaban.
-Pues que deberías volver a dirigir este hospital Manuela, ¿que me dices?
Manuela dudó sobre que responder, pero finalmente aceptó. ¿Porque no? Volvía a ser la de siempre, o lo intentaba al menos. Y en el fondo, echaba de menos ese hospital.
-Esta bien, estoy preparada para volver a pelearme con quien haga falta para sacar adelante este hospital -bromeo Manuela.
-Genial, pues convocó una reunión para anunciarlo, y ya sabes... cuando quieras, este hospital vuelve a ser "tuyo" -dijo Maca sonriendo.
Y así fue. Maca convocó una reunión urgente que sorprendió enormemente a todos. Pero mayor fue la sorpresa cuando vieron entrar a Manuela al lado de Maca.
-Bueno, como os imaginareis os he convocado aquí para deciros que Manuela vuelve a ponerse al cargo del central. El hospital está muy mal, pierde mucho dineros y creo que es preciso que todo vuelva a estar como antes, hasta la dirección -dijo Maca sonriendo y mirando a Manuela.
-¿A que esté todo como antes te refieres a que se volverá a privatizar una parte del hospital?-preguntó Valeria.
-Si es necesario, sí -contestó Manuela.
Todos hablaban entre ellos pero la mayoría se alegraban de que Manuela volviera. Gimeno fue el primero en levantarse a saludarla, y a él le siguió el resto. Excepto Cruz, la cual en cuanto Maca terminó de hablar abandonó la sala. No le guardaba rencor a Manuela, pero simplemente no le apetecía poner buena cara y saludarla.
Pero no fue a ella a quien más sorprendió la llegada de Manuela al central, si no a Vilches, el cual entró tarde a la sala debido a una operación que se había alargado. Justo cuando el entró, Manuela se dirigía hacia la puerta para salir. Los dos se miraron, y entonces fue como si el tiempo se detuviese. Cuando Manuela pasó al lado de Vilches le susurró:
-Mira, el destino a vuelto a unirnos, vuelvo a ser tu jefa.
Y dicho esto abandono la sala, dejando a Vilches a cuadros.

viernes, 1 de noviembre de 2013

23x02 Sintiendose.

Manuela y Vilches se pasaron la mañana hablando entre cafés, fingiendo que todo les iba genial y que se habían olvidado completamente el uno del otro. Ninguno hablo de su vida sentimental... preferían no tocar ese tema, aunque por otro lado era de lo único que les apetecía hablar. Era como si hubieran perdido esa confianza que tenían el uno en el otro, eso que tanto les costó forjar, ahora se limitaban a hablar de temas sin importancia, como compañeros que hacía tiempo que no se veían.
-Bueno, ¿y vas a venir a la fiesta que organizan esta noche? -Preguntó Manuela.
-¿Que fiesta? No creo... ya bastante coñazo es aguantar a esta gente por el día como para aguantarla también por la noche -Dijo Vilches refunfuñando, como siempre.
Manuela sonrió.
-Ya veo que sigues igual que siempre... nadie ha conseguido ablandarte eh -Dijo Manuela bromeando.- Bueno, yo estaré por aquí, si quieres pasarte; aunque entiendo que prefieras quedarte encerrado en la habitación del hotel toda la noche -Volvió a bromear Manuela levantandose de la silla.
-Bueno, si me apetece vengo un rato
-Esta bien. Bueno, me tengo que ir ya. Te veo esta noche -Dijo Manuela sonriendo provocativa y se fué. No le dio tiempo a Vilches para que pudiera despedirse, lo cual haría que Vilches no tuviera mas remedio que ir esta noche.


Cruz no había echo nada bien durante toda la mañana en el Central, andaba un poco preocupada. Vilches no le había llamado desde que llegó a Barcelona, y tampoco quería parecer pesada llamándole ella. 
-Cruz, ¿tienes ya el alta del paciente de la 202? -Le dijo Maca mientras ella se encontraba inmersa en sus pensamientos.
-Eh... no, no, se me ha olvidado. Ahora mismo lo hago.
-Deberías de haberlo echo hace unas horas ya Cruz... el hospital está a tope y necesitamos habitaciones libres, ¿donde tienes la cabeza hoy?
Cruz suspiró.
-Losiento Maca, es que Vilches no me ha llamado desde que llegó a Barcelona, y ultimamente le notó muy distante y tengo la cabeza en otro lado... -Dijo Cruz agachando la cabeza.
-Bueno, ya sabes como es Vilches, tampoco le des mucha importencia... en un par de días se le habrá pasado -Contestó Maca intentando animandola.
-Lo malo es que ya lleva un par de días así Maca... Bueno, da igual, no quiero aburrirte a tí con ese tema, ahora mismo le hago el alta al paciente.
-Tranquila -Dijo Maca sonriendo dulcemente- No pasa nada, pero llamalé, que así sales de dudas y haces algo productivo en lo que te queda de turno. -Esto último lo dijo en tono de broma, acarició el hombro de Cruz y se fué.
Cruz decidió hacer caso a Maca y llamó a Vilches.
-¿Si? 
-Hola Rodolfo... soy yo, ¿que tal el viaje?. Que ayer al final no me llamaste... -Contestó Cruz intentando sonar lo mas amable posible.
-Ah Cruz, hola. Ya, losiento.. llegué cansado y se me pasó y esta mañana he tenido que estar aguantando charlas y charlas. -Contestó Vilches con un poco de desgana.
-Ya...
Cruz intentaba mantener la conversación, pero no tenía ni ganas. Vilches seguía igual, ni siquiera la preguntó que tal estaba ella.
-Bueno, te dejo que quiero echarme un rato... Mañana te llamo -Dijo Vilches. Se notaba que no tenía ninguna gana de seguir la conversación, ahora mismo su mente estaba en otra persona.
-Esta bien, descansa.
Cruz colgó el telefono e inmediatamente después notó como las lagrimas le caían por la mejilla. No soportaba más esa situación.


Manuela estaba echa un lío, haber vuelto a ver a Vilches había provocado que mucho de los sentimientos que creía olvidados volvieran a surgir. Pero, ¿porque no era capaz de comportarse con él como siempre? De preguntarle por su vida, por Cruz, sobre si está bien... Le conocía, y aunque el le había dicho que todo estaba genial, sabía que no. Pero no podía... solo la salía comportarse así, con su orgullo natural y de cachondeo, como al principio. Quizás porque tenía miedo de preguntarle a Vilches si la había olvidado, y que él contestase que sí. 
Manuela decidió dejar de darle vueltas a la cabeza y se empezó a preparar para la noche; hoy más que nunca necesitaba una copa, o dos.

Llegó la noche y Vilches se dirigía hacia la fiesta. No pensaba estar mucho rato, solo tomarse algo y ya está, que equivocado estaba.
Cuando llegó lo primero que hizo fué buscar a Manuela, y no le costó. Estaba impresionantemente guapa, con un vestido negro que le sentaba fenomenal, el pelo suelto, los ojos negros y los labios rojos. Hablaba con un hombre entre risas y una copa en la mano. Había más mujeres en la sala, pero a Vilches le parecía que Manuela destacaba entre todas ellas, en ese momento Manuela divisó a Vilches también.
-Espera un momento, voy a saludar a alguien -Dijo Manuela a su acompañante, se terminó la copa y fué hacia Vilches.- Vaya, al final has venido eh -Dijo sonriendo. Después le saludó con dos besos.
-Si bueno, esta mañana no me has dado tiempo a despedirme... pero me voy a quedar muy poco rato.
-Eso ya lo veremos, ¿quieres una copa?
Vilches asintió. Los dos se acercaron a la barra y pidieron dos. Hablando y riendose se les paso el tiempo, y cuando ambos iban ya con unas copas de más, se sentían con la valentía suficiente como para tocar ciertos temas.
-Hoy estas guapísima -la dijo Vilches derrepente, consiguiendo que Manuela dejará de reirse y sonriera timidamente.
-Gracias, pero no eres el primero que me lo dice esta noche eh -contestó Manuela rompiendo el hielo y volviéndose a reír.
-Ya -contestó Vilches- Pero seguro que soy el mejor.
Esto último se lo dijo al oido, susurrando. Manuela soltó una carcajada y después le miró. Se quedaron unos instantes así, pegados, callados y mirándose a los ojos, después Manuela bajo la mirada y se apartó.
-No sé si esto que estamos haciendo está bien... me ha costado mucho no pensar en tí Vilches... y aun no lo he conseguido del todo, y si ahora pasase algo yo...
Vilches cogió de la cara a Manuela e hizo que le mirara.
-Pues yo ni siquiera lo he intentado... desde que te fuisteno he parado de pensar en tí Manuela.
A penas había terminado la frase cuando se encontraban los dos fundiéndose en un beso. No podían más. Los dos seguían queriendose con locura, y desde que se habían visto esa mañana llevaban queriendose besar todo el día. Una cosa llevó a la otra y entre besos y caricias acabaron los dos en una habitación del hotel donde se celebraba la fiesta. Allí siguieron con los besos. Los dos habían bebido, y las ganas que tenían de sentirse el uno al otro eran evidentes, por lo que comenzaron a desnudarse el uno al otro y finalmente pasó. Ninguno de los dos pensó en lo que esto supondría para ellos.