Habían pasado un par de meses desde que Manuela abandonó el Central sin dar ninguna explicación a nadie. Al principio la noticia les pillo de imprevisto a todos, bueno, o a casi todos, pero poco a poco el central había recuperado la normalidad. En un principio fue a Vilches a quien se le ofreció primero la dirección del hospital, pero la rechazó, ser el director del hospital supondría acordarse de ella en muchas ocasiones y no le apetecía; por lo que Maca pasó a ser la nueva directora del Central.
Raquel y Javier seguían siendo la pareja modelo del hospital, tenían sus discusiones, pero siempre acababan arreglandolo y comiendose a besos. Los dos estaban muy felices con el pequeño Alex.
Valeria y Emilio continuaban con su relación, aunque ultimamente discutían más que nunca. Ella al principio pensaba que solo era una racha, que acabaría pasando, pero ultimamente estaba más y más cansa de aquello.
Esther y Maca no tenían nada que envidiar a las demás parejas, aunque Maca fuera la directora, continuaban los tonteos en los pasillos y los besos a escondidas en el despacho de ella.
Y bueno, luego estaban Cruz y Vilches, a los ojos de todo el mundo parecía que seguían bien, como siempre, pero ellos dos sabían que no estaban bien. Desde que Manuela se fue Vilches estaba muy distante y más borde que nunca, pero cuando Cruz intentaba sacar el tema él lo esquivaba; por lo tanto al final no acaraban nada.
Manuela estaba trabajando como directora en un nuevo hospital. Había conseguido re-hacer su vida, pero de vez en cuando había algo que le recordaba a Vilches, entonces ese día se emborrachaba y se despertaba con un tío diferente al lado. Al principio esto ocurría casi a diario, pero poco a poco fue sentando la cabeza, y podría decirse que volvía a ser la Manuela de antes, aquella mujer de apariencia fría y provocadora.
Era fin de semana, y se celebraba una conferencia para los hospitales de la zona en el centro de Barcelona. Manuela se levantó a las 8 de la mañana como cada día y se puso el vestido rojo, se había levantado de buen humor, y quien sabe, igual conocía a alguien a quien impresionar en la conferencia. Una vez allí era el centro de todas las miradas, y ella disfrutaba con eso.
Vilches se encontraba el hotel donde se celebraba la conferencia, le había tocado a él ir esta vez, cosa que no le había ni pizca de gracia. Estaba mirando su movil para hacer tiempo hasta que empezará la charla, cuando pasó al lado de él un perfume que le resultó familiar.
-No puede ser -susurró él, e inmediatamente subió la cabeza, pero no vió nada, sólo un montón de gente entrando a una sala.-Estas perdiendo la cabeza Vilches- susurró y entro en la sala él también.
La mañana transcurrió aburrida para ambos. Vilches se pasó el día maldiciendo en su cabeza a Maca por obligarle a ir, y Manuela charlo con 3 o 4 hombres, pero ninguno le parecía lo suficientemente bueno. Cuando acabó la primera charla, Manuela se dirigió a la cafetería para pedir un café, cuando se giró, con el café en la mano para sentarse en una mesa, se chocó con un hombre que iba embobado mirando al movil y le tiró todo el café encima.
Manuela se llevó la mano a la boca.-Dios mío, lo siento -cojió una servilleta para intentar limpiar el desastre.
- Joder, me cago en... -Vilches iba a continuar la frase cuando esa voz le resultó familiar. Entonces subió la mirada y allí estaba. No se estaba volviendo loco, antes la persona de la cual había reconocido el perfume era ella, Manuela.
Los dos se quedaron mirándose sin saber que decirse, no se lo podían creer. Manuela no sabía como reaccionar, tanto tiempo para conseguir empezar a olvidarle y ahora estaba allí, delante de ella, y parecía que todo aquel tiempo no había servido para nada. Pero sacó orgullo de donde pudo, y fué ella quien inició la conversación.
-Vaya, ¡que sorpresa encontrarte aqui! -dijo ella, sin mostrar ningún signo de debilidad.- Espero que tengas un traje de sobra.
Vilches no se esperaba esa reacción por parte de Manuela... parecía como si no hubiese pasado nada entre ellos...
-Ya bueno, me ha tocado a mi venir a esta mierda... -dijo Vilches, refunfuñon como siempre- Y a ver si la próxima vez tienes más cuidado, que llega a ser otro...
-Pues otro hubiese reaccionado mucho mejor que tú -dijo Manuela mirándole divertida- Igual hasta ahora estaba en el baño con el, quitándole la camisa.
Otra vez, Manuela dejó fuera de juego a Vilches. No se lo podía creer, ¿había conseguido olvidarle? Parecía la Manuela del principio, aquella que jugo con él en un avión para acostarse con él.
-No te quedes así hombre, que era broma -dijo ella sonriendo. Sonriendo de aquella forma que hacía tanto que no sonreía.- Anda, voy a pedir otro café, te invito a uno.
Le estaba costando mucho comportarse así, pero estaba segura de que estaba actuando bien.
como mola esta chulisimo espero el siguiente pronto
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