-¡Buenos días! Venga, levántate que vamos a llegar tarde -dijo Cruz ya levantada, recién duchada con el pelo mojado y un albornoz.
-¿Me quedo a dormir aqui y me despiertas así? ¿Ni un beso ni nada? -dijo Vilches desde la cama.
Cruz sonrió, se acerco y le dio un pico.
-Me han dado mejores besos eh... -dijo Vilches de broma y se levantó de la cama.
-¿Ah si? Dejame adivinar quien... Su nombre empieza por M? -dijo Cruz un poco enfadada.
-¿Otra vez con eso? Déjalo ya... -se acercó a ella y la besó- ¿Ves? Esto es un beso en condiciones! Anda, voy a preparar café.
Manuela en cambio amanecía sola, en su habitación, la cual le parecía mas grande y deprimente cada mañana. Durante la noche de ayer estuvo dándole muchas vueltas y finalmente envió un e-mail aceptando el puesto de directora en otro hospital. No quería despedidas, asi que pensó que recogería sus cosas hoy y no le diría nada a nadie... Que equivocada estaba pensando que iba a poder irse tan facilmente.
Poco a poco fueron llegando todos al central. En la cafetería, Valeria y Raquel cotilleaban un rato, y a Valeria se le escapó lo del otro puesto de Manuela.
-¿Como?! -exclamo Raquel- ¡¿Enserio va a irse?! Que fuerte...
-Por lo visto si... Pero aun no es seguro, así que por favor no digas nada a nadie eh -dijo Valeria.
-Tranquila, yo soy una tumba... Aun que como es Manuela cualquier día no vuelve y no nos hemos ni enterado.
-Pues sí -suspiro Valeria-
La mañana estaba tranquila, demasiado. Manuela llevaba toda la mañana encerrada en su despacho, recogiendo sus cosas. A lo largo de la mañana se preguntó un par de veces si estaba haciendo bien, y pensó en volver a dejar todo en su sitio, pero no lo hizo y siguió recogiendo; a pesar de todo iba a echar de menos el hospital. Ya casi estaban todas sus cosas recogidas, por lo que decidió salir a tomar un poco el aire.
Por otro lado Vilches daba el alta a uno de sus pacientes.
-Pues mira, al fina has sobrevivido -dijo Vilches haciendo uso de su humor habitual- Voy a que me firmen el alta, y ya te puedes ir ¿vale?
Vilches puso rumbo al despacho de Manuela y entro, como de costumbre, sin llamar. Pero esta vez no la vio a ella, si no un despacho vacío y un montón de cajas. Vilches no entendía nada... ¿Que significaba aquello? ¿Se iba? En ese momento vio una cosa en la papelera que le llamó la atención... Necesitaba hablar con Manuela YA.
Maca y Esther aprovechaban un descanso para contarse que tal les había ido el dia.
-¿Mucho trabajo? -dijo Esther.
-La verdad que no... Un par de gripes y poco mas -dijo Maca acercandose-. Oye, he pensado que podriamos ir a cenar a un sitio que conozco esta noche.. -susurró al oido de Esther.
-Mmm bueno, si pagas tu no pongo resistencia -bromeo Esther sonriendo.
-Esta bien, invito yo -dijo Maca sonriendo, y plantando un besazo a Esther.
-¿Se celebra algo hoy? -dijo Esther extrañada por el excesivo cariño de Maca.
-Sí, que te quiero.
Y tras decir esto Maca se marchó, dejando con una gran sonrisa a Esther.
Vilches buscó por todos sitios a Manuela, cuando ya pensaba que se había ido decidió buscarla en la azotea y efectivamente allí estaba, apoyada en una barandilla mirando a frente. Llevaba el vestido rojo, y estaba guapísima. En silencio se acercó y se colocó a su lado, en la misma posición que ella.
-¿Cuando pensabas decirme que te ibas? -dijo Vilches mirando al frente.
Manuela se sobresaltó al oir su voz y le miró.
-Yo... Bueno... ¿Como lo sabes?
-He entrado a tu despacho y he visto todas las cajas -dijo Vilches girandose para mirarla.
Manuela suspiró y volvió a mirar a frente. Justo por no aguantar estas situaciones había decidido marcharse.
-Pues sí... Me voy. Y ya esta decidido, así que deja el tema -dijo intentando quitarle importancia al asunto.
-No, no lo dejo. ¿Por qué? ¿Tan mal estás aquí?
-Vilches, dejalo... -dijo Manuela sin ninguna gana de dar explicaciones.
-Eres una cobarde Manuela... Los problemas no se arreglan desapareciendo.
Esto último hizo que Manuela explotara.
-¿Cobarde? -resopló- Venga hombre, no me hagas reir. -le miró- ¿Y según tú como debo arreglarlo? ¿Quedándome aqui viendo como mi ex, al cual aún no he olvidado, se besa y es feliz con otra? Porque a mi eso no me parece una manera de arreglar ningún problema.
Vilches la miró, tenía los ojos brillantes y estaba apunto de echarse a llorar, entonces no supo que decir.
-Ya Manuela pero si te vas... No nos volveremos a ver nunca, ¿de verdad quieres eso?
-Prefiero eso a verte todos los días con Cruz Vilches... -dijo Manuela bajando la mirada, y secandose una lagrima que bajaba por su mejilla.
No podía verla así... Quería abrazarla y decirla que todo va a ir bien, que la quiere, y que todo va a volver a ser como antes; pero está Cruz... Y tampoco quiere cagarla con ella. Tenía la cabeza echa un lio.
-Voy a acabar de recoger las últimas cosas... -dijo Manuela con la mirada en el suelo, y se giro para ir a su despacho.
Vilches no sabía como reaccionar, la perdía, y entonces hizo lo que realmente le dijo su corazón.
-Manuela -le agarró de la mano para que esta se girará, le acercó a él y la besó. La besó con ganas y con cariño. La dio un beso para que supiera que no podía irse, que la necesitaba en su vida. Después la miró a los ojos.- Ah, y creo que se te había caído esto en la papelera... Igual ahora quieres guardarlo. -Abrió su mano y le puso una foto de ellos dos, abrazados y felices, la cual Manuela había tirado mientras recogía. No la dio ni tiempo a contestar, y se marchó.
Y ahí se quedo Manuela, sin poder reaccionar, echa un mar de dudas y con una foto de ellos dos en la mano. No podía hacerla esto, ahora no... Cuando ya tenía decidido que se iba... ¿Que hacía ahora?
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