sábado, 8 de noviembre de 2014

22 x 05- Desastre

Pasaron los días, y los meses en el central. Después de que Vilches pillara a Manuela y a Carlos en plena faena, a penas había intercambiado palabra con ella, solo para temas del trabajo e intentaba cruzarse lo menos mínimo. Le dolió mucho verla así, con otro hombre, y decidió que lo mejor sería intentar olvidarse de ella de una vez por todas.
Respecto a Manuela, termino dejándolo con Carlos, y pocas semanas después este se marchó del hospital debido a que le surgio otra oferta de trabajo, cosa que alivió a Manuela, ya que ultimamente le resultaba incomoda su presencia en el hospital. Manuela cada vez estaba más rara, cada vez salía mas, bebía mas, estaba mas delgada, se arreglaba menos y no se preocupaba por nada. Estaba irreconocible, pero su orgullo la impedía pedir ayuda, o que la ayudasen, ya que ella seguía fingiendo que estaba todo bien.
Cruz seguía trabajando en el central, poco a poco consiguió olvidarse del todo de Vilches y verle como un buen amigo, además, no verle con Manuela ayudaba bastante. Era por la mañana, todo el mundo llegaba a sus puestos de trabajo, y Cruz estaba en los vestuarios colocandose la bata, cuando alguien le habló por detrás.
-Buenos días Srta Gandara, ¿aun estamos así? Venga a trabajar ya, hombre.
Era Vilches, haciendo uso de su humor habitual. Cruz sonrio al escucharle y se giro.
-Sí, a sus ordenes, cualquiera diría que eres el director del hospital y no un medico cualquiera... -dijo Cruz bromeando.
-¿Como que un médico cualquiera? Perdona pero soy el mejor medico de este hospital -Dijo Vilches, bromeando tambien.- Por cierto, hablando de directores... ¿Puedes llevarle esto a Manuela? Lo haría yo pero tengo mucho trabajo y... -se excuso Vilches.
Cruz suspiró.
-Vilches... Llevas meses intentando escaquearte, ¿te crees que soy tonta? Mira, yo si quieres lo llevo, pero creo que es mejor que lo lleves tu... Lo tuyo con ella esta mas que olvidado, ¿no? -Cruz dijo esto, pero sabia que en realidad no lo estaba.
-Pues si, claro que si, olvidadisimo -dijo Vilches ocupado.- Y no me escaqueo, lo que pasa es que tengo mucho trabajo, ya te lo he dicho. Pero ya lo llevo yo eh, muchas gracias
Esto ultimo lo dijo enfadado y se marchó. No lo hacía a posta, Cruz no tenia culpa de nada, pero cada vez que le nombraban a Manuela se ponía a la defensiva, no lo podía evitar. Suspiro y se puso a trabajar, ya llevaría los papeles mas tarde.

Por otro lado, Raquel y Javi llegaban al central entre besos y abrazos, ultimamente las cosas les iban mejor que nunca, y eran muy felices.
-Oye, este fin de semana podriamos dejar a la niña con tu madre y hacer un viajecito, que nos lo merecemos, ¿que te parece? -propuso javi.
-Uff, pues la verdad que me apetece mucho, y me vendría bien, nos vendría. La niña es lo mejor, pero me agota.. Luego hablo con mi madre, ¿vale? -Dijo Raquel con una sonrisa, esa que tanto le caracterizaba.
-Perfecto. Bueno, me voy a trabajar, que no quiero que la jefa me regañe de buena mañana -Dijo javi bromeando.
-Vale -contesto Raquel- Aun que Manuela ultimamente pasa de todo, esta irreconocible la verdad.. -suspiro, le dio un beso a Javier y cada uno se fue a su puesto de trabajo.

Manuela estaba en su despacho, había llegado tarde y tenía unas ojeras enormes. No había pegado ojo, y sentía que la cabeza le iba a explotar. Solo quería que pasara rápido el día para poder volver a casa, como siempre. Estaba cansada de esa situación, pero no sabía que hacer para cambiarla, sentía que su vida estaba hecha un desastre, y no sabía que hacer para ordenarla. Cerro los ojos y suspiró, se llevo las manos a la cabeza, como si así fuera a aliviar el dolor e intento dejar la mente en blanco, justo cuando lo estaba consiguiendo llamaron a su puerta.
-Manuela, vengo a que me firmes esto -dijo Vilches serio, pero al verla así pensó que igual no había elegido el mejor momento.- ¿Puedes o vengo en otro momento?
-Puedo -dijo ella sin a penas mirarle, y cogió un boli para firmar.
Estaba echa polvo, y Vilches odiaba verla así... No la reconocía. Durante estos meses había intentado hacerse el tonto, pero él sabia que Manuela estaba mal, y quería ayudarla, solo que su orgullo le frenaba.
-Toma... -le dio los papeles mirandola, sin quitarla ojo.
Ella firmo los papeles con desgana, y se los dio esperando a que se fuera en seguida, como solía hacer, al ver que no se iba le miro.
-¿Necesitas algo más?
-Eh si... -dijo vilches nervioso, tratando de improvisar algo.- Necesito que me autorices para hacer unas pruebas a un paciente...
-Vale, pues traeme el historial y lo autorizo.. -contesto ella sin poner ningún problema, cosa que extraño muchisimo a Vilches.
-Vaya, ¿asi de facil? Si lo sé te pido un aumento de sueldo -bromeo Vilches, esperando a ver como reaccionaba ella.
Ni si quiera se inmuto, bajo la mirada al suelo y no dijo nada. Solo queria que Vilches saliera del despacho, cada vez le dolía mas la cabeza y queria estar sola.
-Debes de estar enferma o algo... -dijo el mirandola, y suspiró al ver que seguia sin contestar. ¿Estas bien Manuela? Tienes mala cara...
-Si, estoy súper bien -contesto ella, orgullosa como siempre- ¿No me ves?
Vilches resopló.
-Pues no, no te veo bien. De hecho te veo peor que nunca Manuela. -Vilches sabía que esto tiraba a la basura todo el esfuerzo que habia hecho por intentar olvidarse de ella, pero no lo podía evitar, estaba preocupado, y queria ayudarla- Parece que no te importa nada ya, vienes todos los días tarde, con mala cara y a penas sales de tu despacho. No te reconozco Manuela, pareces otra persona, y la verdad, estoy preocupado por ti.
Ella suspiró, no se podía creer que le dijera eso... Se habia acostumbrado a que casi ni le hablara, y le pillo totalmente por sorpresa.
¿Que hacia ahora? Ya ni siquiera sabia como reaccionar ante esta situación.