"-Pues no, no te veo bien. De hecho te veo peor que nunca Manuela. -Vilches sabía que esto tiraba a la basura todo el esfuerzo que habia hecho por intentar olvidarse de ella, pero no lo podía evitar, estaba preocupado, y queria ayudarla- Parece que no te importa nada ya, vienes todos los días tarde, con mala cara y a penas sales de tu despacho. No te reconozco Manuela, pareces otra persona, y la verdad, estoy preocupado por ti.
Ella suspiró, no se podía creer que le dijera eso... Se habia acostumbrado a que casi ni le hablara, y le pillo totalmente por sorpresa.
¿Que hacia ahora? Ya ni siquiera sabia como reaccionar ante esta situación"
Tenía dos opciones, decirle la verdad y desahogarse, o mentirle una vez más. Finalmente opto por la segunda opción, no quería dar pena, y mucho menos dar imagen de debilidad, así que saco fuerzas de donde pudo y contestó:
-No necesito tu compasión Vilches, ni mucho menos este discurso haciendo que te interesas por mí. Estoy bien, quizás algo distinta como tu dices, pero bien.
Vilches suspiro.
-Pues nada Manuela, tu misma, pero sigo sin creerte. -Suspiro de nuevo, cogió los papeles y se marcho dando un portazo. Estaba furioso, no entendía por que Manuela se comportaba así, por que se empeñaba en seguir aparentando que todo estaba bien. Llegó a la conclusión de que quizás si lo estaba, y de que parecía tonto preocupándose por ella.
Eran las 8 y Cruz recogia sus cosas para irse a casa, estaba agotada, y quería llegar cuanto antes para pasar un rato con Maria y después irse a dormir. Cuando estaba saliendo se encontro con Valeria.
-Hola Cruz, ¿que tal el día? -dijo ella sonriendo.
-Valeria, bien, pero estoy agotada... Deseando llegar a casa.
-Vaya hombre, yo que te iba a decir que fuésemos a tomar algo.. -Sonrió Valeria,
-Hoy no tengo fuerzas -sonrió leve- Pero hacemos una cosa, mañana salimos despues de trabajar a tomar algo, ¿vale? -Dijo Cruz decidida. Le apetecía, pero no hoy.
-Esta bien, te tomo la palabra eh. Anda, descansa -dijo Valeria. Y despues cada una se marchó a su casa.
En el hospital quedaron los médicos a los que les tocaba hacer guardia, entre los que estaban Maca y Vilches. Vilches estaba tomando un café antes de ponerse a trabajar y Maca le acompañaba.
-Uff, solo de pensar en toda la noche que nos queda por delante... -dijo ella removiendo el café.
-Que quejica eres Macarena, anda, si mañana no venimos en todo el día.
-Ya, pero yo llevo ya dos días haciendo guardia seguidos... Manuela se ha pasado con los turnos este mes.
-Pues diselo -contesto Vilches bebiendo un trago.
-¿A Manuela? Cualquiera le dice algo ahora... Al menos cuando estaba contigo tenia un poco suavizado el carácter -Maca dijo esto sin pensar, y al segundo se dio cuenta que a vilches le podia haber molestado ese comentario, le miro esperando su reacción.
-Bueno, pero ya no estamos juntos, así que su carácter es como es -Dijo esto serio, se levanto y se fue a trabajar, no quería pensar en nada, y menos en Manuela.
Manuela, como cada noche se fue a un bar a beber, sola. Era deprimente, pero le hacía olvidarse un poco de todo. Pero esa noche no paraba de pensar en Vilches... Quizás debería haberse sincerado con él cuando la pregunto... Le echaba tanto de menos que no lo soportaba, y se odiaba así misma por sentirse así. Esa noche se paso con las copas, y cuando llego a casa todo le daba vueltas... Sentía que no tenía fuerzas para nada, así que se tumbo en la cama sin la mas mínima voluntad de levantarse para ir a trabajar al día siguiente, ni al otro.
Pasaron dos días y Manuela no aparecía por el hospital, aun que ella no llamo para avisar, nadie le dio mucha importancia y supusieron que estaba enferma. Al tercer día Vilches empezó a mosquearse... Manuela no era de las que faltaban tres días seguidos, y menos sin avisar, asi que fue a recepcion a preguntar a Teresa.
-Teresa, ¿se sabe algo de Manuela? -dijo serio.
-Que va, sigue sin llamar. He intentado localizarla pero no hay manera, estara enferma, supongo, ¿por? -contesto Teresa.
-¿como que por? Es la directora del hospital, debería estar aquí -refunfuño el, aunque en el fondo estaba preocupado.- Bueno, si sabes algo de ella me lo dices.
Pero Manuela siguió sin llamar, y a mediodía Vilches decidió ir a buscarla. Llegó a su casa y llamo al timbre, pero como ya se esperaba, nadie le abrió.
Manuela se extraño al escuchar el timbre, solo se había levantado de la cama en los tes días para lo necesario, a penas había comido y tenía el movil apagado. No queria ver a nadie, asi que decidió no abrir la puerta. Pero Vilches no iba a conformarse tan rápido, y siguió insistiendo. Manuela, que solo quería seguir durmiendo para no pensar, se levanto de mala gana a ver quien era para que la dejaran en paz.
-¿Quien es? -dijo desde dentro, sin abrir aún.
-¿Manuela? Soy Vilches.
Ella suspiró.
-No, Manuela no está, lo siento. Vete. -dijo borde, y se dio la vuelta para irse.
-¿En serio no vas a abrirme la puerta? No sé, ya que he venido...
Entonces Manuela abrió la puerta, pero sin dejarle pasar.
-Nadie te ha pedido que vengas -le contestó. No quería ponerse borde, pero no quería verle, ya que sabía como se sentía cada vez que le veía, y cada vez lo soportaba menos.
Vilches la miró, estaba delgadisima, despeinada y con el maquillaje por toda la cara, y a pesar de las contestaciones que ella le daba, no le salía contestarla igual.
-Bueno, llevas días sin venir a trabajar, sin avisar a nadie, venía a ver si estabas bien...
-Pues ya ves que sí, sigo viva -resoplo al decir esto último- Ya puedes marcharte... -despues de decir esto Manuela fue a cerrar la puerta.
Vilches puso la mano evitando que la cerrara.
-Manuela, ya basta. Mírate, estas en los huesos, tienes un aspecto enfermizo horrible, parece que te cueste hasta vivir... -Dijo mirándola- De verdad que estoy preocupado.
-Hombre, gracias por el cumplido eh, visitas así dan gusto -Dijo ella intentando bromear, queriéndole quitar importancia a la situación.
-No, no, en serio para Manuela -dijo él poniéndose mas serio aún.- Para de bromear, de hacerte la borde, la fuerte, etc, conmigo eso no funciona.
Ella no dijo nada y simplemente bajo la mirada.
-¿Me dejas pasar, o vas a tenerme aqui todo el rato? Que hace frío...
Manuela no se opuso más, y entonces le abrió las puertas, de su casa, a Vilches.
Vilches entro y dejo el abrigo sobre la mesa, estaba todo hecho un desorden. Manuela cogió una chaqueta, se la puso y se sentó en el sofá sin decir nada.
-Vaya, si no lo veo no me creo que tengas la casa así.. Tu, la dueña del orden -dijo Vilches dando vueltas por la casa.
-Ya ves, últimamente no me apetecía mucho ordenar... -dijo sin mirarle, mirando al frente.
Siguió dando vueltas por la casa y le pareció ver algo en la mesilla de su habitación que le extraño, por lo que entro a ver que era.
-Vilches, ¿que haces? ¿Para que entras ahí? -dijo Manuela extrañada y le siguió.
La habitación estaba desastrosa, pero Vilches había visto bien... Un bote de antidepresivos en la mesilla de noche y lo cogió y se giró a mirarla super serio.
-¿Que hacía esto aquí?
Manuela se encogió de hombros.
-Manuela, ¿tu sabes lo fuerte que son estas pastillas? No se pueden tomar sin prescripción médica ¿sabes? ¿Que coño hacías con ellas?
-Pues tomármelas, ¿que quieres que haga?
Vilches suspiro cabreado, estaba furioso consigo mismo, por no haberse dado cuenta de lo mal que estaba ella y por no haberla podido ayudar.
-Bueno, no te pongas así ¿vale? -dijo Manuela acercándose a él. Le quito el bote de la mano y lo tiro encima de la cama.- Es que he pasado una temporada un poco mala... Y las necesitaba, pero ya esta... -dijo ella con un hilo de voz mirándole. Tenía ganas de llorar y a penas podía hablar.
Vilches la miro, y simplemente susurró un "Ven aquí" acercando con sus brazos a Manuela hacia él y abrazandola, entonces ella no pudo más y se puso a llorar desconsolada, parecía tan frágil, justo lo que no le gustaba mostrar a ella y lo que Vilches estaba deseando que le mostrara.
sábado, 27 de diciembre de 2014
sábado, 8 de noviembre de 2014
22 x 05- Desastre
Pasaron los días, y los meses en el central. Después de que Vilches pillara a Manuela y a Carlos en plena faena, a penas había intercambiado palabra con ella, solo para temas del trabajo e intentaba cruzarse lo menos mínimo. Le dolió mucho verla así, con otro hombre, y decidió que lo mejor sería intentar olvidarse de ella de una vez por todas.
Respecto a Manuela, termino dejándolo con Carlos, y pocas semanas después este se marchó del hospital debido a que le surgio otra oferta de trabajo, cosa que alivió a Manuela, ya que ultimamente le resultaba incomoda su presencia en el hospital. Manuela cada vez estaba más rara, cada vez salía mas, bebía mas, estaba mas delgada, se arreglaba menos y no se preocupaba por nada. Estaba irreconocible, pero su orgullo la impedía pedir ayuda, o que la ayudasen, ya que ella seguía fingiendo que estaba todo bien.
Cruz seguía trabajando en el central, poco a poco consiguió olvidarse del todo de Vilches y verle como un buen amigo, además, no verle con Manuela ayudaba bastante. Era por la mañana, todo el mundo llegaba a sus puestos de trabajo, y Cruz estaba en los vestuarios colocandose la bata, cuando alguien le habló por detrás.
-Buenos días Srta Gandara, ¿aun estamos así? Venga a trabajar ya, hombre.
Era Vilches, haciendo uso de su humor habitual. Cruz sonrio al escucharle y se giro.
-Sí, a sus ordenes, cualquiera diría que eres el director del hospital y no un medico cualquiera... -dijo Cruz bromeando.
-¿Como que un médico cualquiera? Perdona pero soy el mejor medico de este hospital -Dijo Vilches, bromeando tambien.- Por cierto, hablando de directores... ¿Puedes llevarle esto a Manuela? Lo haría yo pero tengo mucho trabajo y... -se excuso Vilches.
Cruz suspiró.
-Vilches... Llevas meses intentando escaquearte, ¿te crees que soy tonta? Mira, yo si quieres lo llevo, pero creo que es mejor que lo lleves tu... Lo tuyo con ella esta mas que olvidado, ¿no? -Cruz dijo esto, pero sabia que en realidad no lo estaba.
-Pues si, claro que si, olvidadisimo -dijo Vilches ocupado.- Y no me escaqueo, lo que pasa es que tengo mucho trabajo, ya te lo he dicho. Pero ya lo llevo yo eh, muchas gracias
Esto ultimo lo dijo enfadado y se marchó. No lo hacía a posta, Cruz no tenia culpa de nada, pero cada vez que le nombraban a Manuela se ponía a la defensiva, no lo podía evitar. Suspiro y se puso a trabajar, ya llevaría los papeles mas tarde.
Por otro lado, Raquel y Javi llegaban al central entre besos y abrazos, ultimamente las cosas les iban mejor que nunca, y eran muy felices.
-Oye, este fin de semana podriamos dejar a la niña con tu madre y hacer un viajecito, que nos lo merecemos, ¿que te parece? -propuso javi.
-Uff, pues la verdad que me apetece mucho, y me vendría bien, nos vendría. La niña es lo mejor, pero me agota.. Luego hablo con mi madre, ¿vale? -Dijo Raquel con una sonrisa, esa que tanto le caracterizaba.
-Perfecto. Bueno, me voy a trabajar, que no quiero que la jefa me regañe de buena mañana -Dijo javi bromeando.
-Vale -contesto Raquel- Aun que Manuela ultimamente pasa de todo, esta irreconocible la verdad.. -suspiro, le dio un beso a Javier y cada uno se fue a su puesto de trabajo.
Manuela estaba en su despacho, había llegado tarde y tenía unas ojeras enormes. No había pegado ojo, y sentía que la cabeza le iba a explotar. Solo quería que pasara rápido el día para poder volver a casa, como siempre. Estaba cansada de esa situación, pero no sabía que hacer para cambiarla, sentía que su vida estaba hecha un desastre, y no sabía que hacer para ordenarla. Cerro los ojos y suspiró, se llevo las manos a la cabeza, como si así fuera a aliviar el dolor e intento dejar la mente en blanco, justo cuando lo estaba consiguiendo llamaron a su puerta.
-Manuela, vengo a que me firmes esto -dijo Vilches serio, pero al verla así pensó que igual no había elegido el mejor momento.- ¿Puedes o vengo en otro momento?
-Puedo -dijo ella sin a penas mirarle, y cogió un boli para firmar.
Estaba echa polvo, y Vilches odiaba verla así... No la reconocía. Durante estos meses había intentado hacerse el tonto, pero él sabia que Manuela estaba mal, y quería ayudarla, solo que su orgullo le frenaba.
-Toma... -le dio los papeles mirandola, sin quitarla ojo.
Ella firmo los papeles con desgana, y se los dio esperando a que se fuera en seguida, como solía hacer, al ver que no se iba le miro.
-¿Necesitas algo más?
-Eh si... -dijo vilches nervioso, tratando de improvisar algo.- Necesito que me autorices para hacer unas pruebas a un paciente...
-Vale, pues traeme el historial y lo autorizo.. -contesto ella sin poner ningún problema, cosa que extraño muchisimo a Vilches.
-Vaya, ¿asi de facil? Si lo sé te pido un aumento de sueldo -bromeo Vilches, esperando a ver como reaccionaba ella.
Ni si quiera se inmuto, bajo la mirada al suelo y no dijo nada. Solo queria que Vilches saliera del despacho, cada vez le dolía mas la cabeza y queria estar sola.
-Debes de estar enferma o algo... -dijo el mirandola, y suspiró al ver que seguia sin contestar. ¿Estas bien Manuela? Tienes mala cara...
-Si, estoy súper bien -contesto ella, orgullosa como siempre- ¿No me ves?
Vilches resopló.
-Pues no, no te veo bien. De hecho te veo peor que nunca Manuela. -Vilches sabía que esto tiraba a la basura todo el esfuerzo que habia hecho por intentar olvidarse de ella, pero no lo podía evitar, estaba preocupado, y queria ayudarla- Parece que no te importa nada ya, vienes todos los días tarde, con mala cara y a penas sales de tu despacho. No te reconozco Manuela, pareces otra persona, y la verdad, estoy preocupado por ti.
Ella suspiró, no se podía creer que le dijera eso... Se habia acostumbrado a que casi ni le hablara, y le pillo totalmente por sorpresa.
¿Que hacia ahora? Ya ni siquiera sabia como reaccionar ante esta situación.
Respecto a Manuela, termino dejándolo con Carlos, y pocas semanas después este se marchó del hospital debido a que le surgio otra oferta de trabajo, cosa que alivió a Manuela, ya que ultimamente le resultaba incomoda su presencia en el hospital. Manuela cada vez estaba más rara, cada vez salía mas, bebía mas, estaba mas delgada, se arreglaba menos y no se preocupaba por nada. Estaba irreconocible, pero su orgullo la impedía pedir ayuda, o que la ayudasen, ya que ella seguía fingiendo que estaba todo bien.
Cruz seguía trabajando en el central, poco a poco consiguió olvidarse del todo de Vilches y verle como un buen amigo, además, no verle con Manuela ayudaba bastante. Era por la mañana, todo el mundo llegaba a sus puestos de trabajo, y Cruz estaba en los vestuarios colocandose la bata, cuando alguien le habló por detrás.
-Buenos días Srta Gandara, ¿aun estamos así? Venga a trabajar ya, hombre.
Era Vilches, haciendo uso de su humor habitual. Cruz sonrio al escucharle y se giro.
-Sí, a sus ordenes, cualquiera diría que eres el director del hospital y no un medico cualquiera... -dijo Cruz bromeando.
-¿Como que un médico cualquiera? Perdona pero soy el mejor medico de este hospital -Dijo Vilches, bromeando tambien.- Por cierto, hablando de directores... ¿Puedes llevarle esto a Manuela? Lo haría yo pero tengo mucho trabajo y... -se excuso Vilches.
Cruz suspiró.
-Vilches... Llevas meses intentando escaquearte, ¿te crees que soy tonta? Mira, yo si quieres lo llevo, pero creo que es mejor que lo lleves tu... Lo tuyo con ella esta mas que olvidado, ¿no? -Cruz dijo esto, pero sabia que en realidad no lo estaba.
-Pues si, claro que si, olvidadisimo -dijo Vilches ocupado.- Y no me escaqueo, lo que pasa es que tengo mucho trabajo, ya te lo he dicho. Pero ya lo llevo yo eh, muchas gracias
Esto ultimo lo dijo enfadado y se marchó. No lo hacía a posta, Cruz no tenia culpa de nada, pero cada vez que le nombraban a Manuela se ponía a la defensiva, no lo podía evitar. Suspiro y se puso a trabajar, ya llevaría los papeles mas tarde.
Por otro lado, Raquel y Javi llegaban al central entre besos y abrazos, ultimamente las cosas les iban mejor que nunca, y eran muy felices.
-Oye, este fin de semana podriamos dejar a la niña con tu madre y hacer un viajecito, que nos lo merecemos, ¿que te parece? -propuso javi.
-Uff, pues la verdad que me apetece mucho, y me vendría bien, nos vendría. La niña es lo mejor, pero me agota.. Luego hablo con mi madre, ¿vale? -Dijo Raquel con una sonrisa, esa que tanto le caracterizaba.
-Perfecto. Bueno, me voy a trabajar, que no quiero que la jefa me regañe de buena mañana -Dijo javi bromeando.
-Vale -contesto Raquel- Aun que Manuela ultimamente pasa de todo, esta irreconocible la verdad.. -suspiro, le dio un beso a Javier y cada uno se fue a su puesto de trabajo.
Manuela estaba en su despacho, había llegado tarde y tenía unas ojeras enormes. No había pegado ojo, y sentía que la cabeza le iba a explotar. Solo quería que pasara rápido el día para poder volver a casa, como siempre. Estaba cansada de esa situación, pero no sabía que hacer para cambiarla, sentía que su vida estaba hecha un desastre, y no sabía que hacer para ordenarla. Cerro los ojos y suspiró, se llevo las manos a la cabeza, como si así fuera a aliviar el dolor e intento dejar la mente en blanco, justo cuando lo estaba consiguiendo llamaron a su puerta.
-Manuela, vengo a que me firmes esto -dijo Vilches serio, pero al verla así pensó que igual no había elegido el mejor momento.- ¿Puedes o vengo en otro momento?
-Puedo -dijo ella sin a penas mirarle, y cogió un boli para firmar.
Estaba echa polvo, y Vilches odiaba verla así... No la reconocía. Durante estos meses había intentado hacerse el tonto, pero él sabia que Manuela estaba mal, y quería ayudarla, solo que su orgullo le frenaba.
-Toma... -le dio los papeles mirandola, sin quitarla ojo.
Ella firmo los papeles con desgana, y se los dio esperando a que se fuera en seguida, como solía hacer, al ver que no se iba le miro.
-¿Necesitas algo más?
-Eh si... -dijo vilches nervioso, tratando de improvisar algo.- Necesito que me autorices para hacer unas pruebas a un paciente...
-Vale, pues traeme el historial y lo autorizo.. -contesto ella sin poner ningún problema, cosa que extraño muchisimo a Vilches.
-Vaya, ¿asi de facil? Si lo sé te pido un aumento de sueldo -bromeo Vilches, esperando a ver como reaccionaba ella.
Ni si quiera se inmuto, bajo la mirada al suelo y no dijo nada. Solo queria que Vilches saliera del despacho, cada vez le dolía mas la cabeza y queria estar sola.
-Debes de estar enferma o algo... -dijo el mirandola, y suspiró al ver que seguia sin contestar. ¿Estas bien Manuela? Tienes mala cara...
-Si, estoy súper bien -contesto ella, orgullosa como siempre- ¿No me ves?
Vilches resopló.
-Pues no, no te veo bien. De hecho te veo peor que nunca Manuela. -Vilches sabía que esto tiraba a la basura todo el esfuerzo que habia hecho por intentar olvidarse de ella, pero no lo podía evitar, estaba preocupado, y queria ayudarla- Parece que no te importa nada ya, vienes todos los días tarde, con mala cara y a penas sales de tu despacho. No te reconozco Manuela, pareces otra persona, y la verdad, estoy preocupado por ti.
Ella suspiró, no se podía creer que le dijera eso... Se habia acostumbrado a que casi ni le hablara, y le pillo totalmente por sorpresa.
¿Que hacia ahora? Ya ni siquiera sabia como reaccionar ante esta situación.
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